“Para que un trabajo de interiorismo sea éxito, debe representar el espíritu de quien lo habita.”

Nada más cruzar el umbral de la casa de Tristán Domecq nos encontramos con una luz y una atmósfera especial y acogedora. Nos invade la sensación de que cada objeto ocupa el lugar adecuado, nada falta y nada sobra. Cuando llega Tristán parece más joven que sus 36 años y sorprende cómo encaja perfectamente, en el universo creado por él.

Este gallego, que estudió dirección y administración de empresas, dedica cinco años al sector de la moda, trabajando para la compañía Inditex, donde llega a ser product manager. Sin embargo, un día Tristán Domecq lo tiene claro y decide con gran esfuerzo y más firmeza trasladarse a Madrid, para dar un gran giro a su vida.  Pronto, con sus propias manos, empieza a tirar tabiques y a acometer obras en lo que iba a ser su hogar. De forma innata, el joven, que de pequeño acostumbraba a moverse entre los muebles y objetos de la tienda de decoración de su madre, saca al interiorista que lleva dentro y sin darse cuenta realiza el que sería su primer proyecto de éxito, su propia casa. A partir de este momento, empiezan a llamarlo clientes interesados en su forma de crear espacios.

La evolución de este interiorista es constante y basa su éxito en el aprendizaje continuo y en lograr adaptar su proceso creativo a la personalidad de cada cliente. Nadie es igual a nadie y ningún espacio debe ser, por ende, igual a otro.

Considerado el interiorista más cool del momento, asegura Tristán que lo que algunos llaman gusto para él es armonía; un concepto que, según él, se intuye porque se lleva dentro y que en menor medida se llega a aprender.

Sirviéndose de la luz natural, Tristán crea espacios muy personales alejados del minimalismo y basados en el axioma “menos es más”, pero con matices. Con un estilo ecléctico, atemporal y elegante considera que la clave está en que el hogar debe representar a la persona. Así valora de forma positiva la casa de Alaska y Mario Vaquerizo que aunque no es de su estilo, simboliza la exclusiva personalidad de la pareja de moda. Todo lo contrario opina de la casa de sus majestades los reyes Don Felipe VI y Doña Letizia Ortiz que carente de estilo, “más que un hogar, parece un despacho”, asegura Domecq.

El universo de este vigués, de orígenes jerezanos, combina piezas de distintas épocas y tendencias, en un mismo espacio. Tristán da máxima importancia a las texturas, los colores y los elementos, estando entre sus preferencias los materiales clásicos como el mármol y la madera.  Utiliza los objetos como pinceladas que personalizan el espacio y en el proceso inverso, elegiría materializarse en un cuadro o en un libro. Asimismo la decoración de su casa, de la calle Mayor de Madrid, manifiesta la importancia que las plantas tienen para el joven interiorista.

De Silbon, este amante de las líneas limpias, destaca el patronaje en general y el de los pantalones y camisas en concreto. Asimismo este joven inquieto y cosmopolita valora positivamente la posibilidad de comprar on line a través de la web y la internacionalización de la marca con la apertura de tiendas como la de París.

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